¡PASAPORTE PARA EL HAMBRE…!

   “El hambre hace ladrón a cualquier hombre.” Pearl Buck

Por: Alfonso Suarez arias.[1]

Todavía, hasta la pasada década de los años 80 se consideraba que las últimas causas del hambre a nivel mundial provenían de catástrofes climáticas, del alto crecimiento demográfico, por atraso tecnológico en la agricultura de los países subdesarrollados, la guerra o la concentración de las tierras. 

  El socialismo incursionó en la Rusia de 1932 aportando a la humanidad una catastrófica situación de hambre, Stalin con el poder y el fracaso de su política de agricultura colectiva replicó en la Ucrania de aquella entonces también conocida como el “silo de la URSS”, el suceso llamado holodomor (matar de hambre), que refería cerca de 25000 seres humanos muertos diariamente por inanición hasta una cifra de casi 10 millones.

La arcaica agricultura Etíope en la década de los 70 propiciada por un régimen monárquico inestable y reticente a aceptar políticas de relocalización y mejoramiento social mataron de física hambre a cerca de un millón de personas. La hambruna que sufrió España después de la guerra civil  entre 1939 y 1945 fue directamente  la consecuencia del fracaso de la política autárquica del gobierno de Franco, quien pretendió someterla  a un sistema de autosuficiencia económica sin intercambios comerciales con el exterior. Francia y Holanda sufrieron hambre por culpa de los nazis que usurparon su economía.

Son muchas las situaciones políticas que han generado como consecuencia de su aplicación hambre en la población, es un problema globalizado que garantiza por lo menos a una de cada seis personas la posibilidad de sufrir el flagelo y coexistir bajo la incertidumbre de no tener expreso para mañana el alimento básico y suficiente para vivir en el concepto de felicidad auspiciada por el Estado.

Actualmente aunque parezca lacónico, lo real es que las causas de éste sufrimiento en la mayoría de la población, provienen de las actuaciones del régimen político que impera en un Estado, la imposición del malogrado socialismo siglo XXI, ha mostrado incapacidad para adquirir alimentos, bien sea comprándolos o produciéndolos, derivándose ésta situación del mismo tratamiento gubernativo conducente a establecer radicalmente que el segundo paso será la pobreza a costa del escandaloso enriquecimiento de éstos presidentes.

  Nada difícil entonces contextualizar, que el hambre es la herramienta política que un gobierno puede utilizar para subyugar a un pueblo, si no, ¿cómo se explica ver a una de las naciones más ricas de América Latina padeciendo el desabastecimiento de alimentos, y su impuesta política castro-chavista pretenda atribuir la condición ciudadana, al uso de cupones y tarjetas de control alimentario?

  Es la injusticia de malas políticas sociales y hasta de la insensatez del mismo ciudadano elector, la causante de tanta infelicidad, pues un hambreado no tiene más tiempo que el que le puede disponer a ese instinto de supervivencia, coadyuvando al sistema con su abnegación y sumisión mientras se enfila ordenadamente para recibir los mendrugos que el arbitrario gobierno le solventa.

   La inseguridad alimentaria afecta a corto plazo las expectativas de vida, salud, educación, desarrollo económico y social de un país, no hay que ir muy lejos para visualizar como vive oprimida Cuba y ahora Venezuela, expidiendo pasaportes para el hambre, que si los consiente el pueblo Colombiano reeligiendo la ignominia para pensarlo dos veces, harán parecer que la coyuntura  de hambruna en los indígenas Wayuu, sea simplemente una insignificancia en el desarrollo del Estado social por debajo de las consecuencias climáticas y ambientales.

 

[1]Empresario, abogado en formación y libre pensador. (Valledupar.) alfonsosuarezarias@gmail.com

 

¡CUANDO TODO PENDE DE UN CABELLO.…!

Por: Alfonso Suarez arias[1]

                                             “La sopa es a la niñez lo que el comunismo es a la democracia”  Mafalda

El Socialismo como tal, cayó en Europa central por el año 1989 y en menos de tres años se desintegró la Unión Soviética, asomaron el desprestigio y desengaño de la trillada lucha comunista, que por cien años no pudo demostrar teóricamente, ni en la  práctica, que era la doctrina social que salvaría al mundo, al final terminó encauzando hacia el pragmatismo del capitalismo y liberalismo.

Sin embargo, necios del mundo en su afán por proyectar alejar los precedentes y errores del modelo eurosoviético, liderados por un orate apasionado y apadrinados desde Cuba, reinventaron el modelo bajo la connotación de socialismo siglo XXI, con un discurso anti-imperialista, popular y revolucionario que tomaría el poder de una nación y de quienes consintieron su intromisión, adaptándolo a un pueblo recién formado por criollos, mestizos, afrodescendientes, nativos, inmigrantes, arraigados a una cultura, terruño, tradiciones y sueños disímiles de las arcaicas costumbres del viejo continente.

Codiciando emular las gestas de Simón Bolívar, intentaron dar un cambio al patrón de comportamiento de la sociedad venezolana, constriñéndola sin detenerse a configurar principios y acciones reales de igualdad, seguridad social, justicia, paz y felicidad para todo el pueblo, tal como lo afirmó el mismo Libertador: “El sistema de gobierno más perfecto es el que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política“, éste nuevo modelo, estableció precisamente todo lo contrario.

No hay necesidad de manifestar con espíritu agorero que el pronóstico más acertado, es  la inevitable y pronta caída del maduro régimen y su socialismo Bolivariano, sustentado en la heredad de un maniático a un paranoico, actual rival del presidente de la Asamblea Legislativa, desde aquel día que Nicolás increpó a Diosdado, por el desliz de ordenar y permitir el atropellamiento de diputados opositores, con lo que Cabello inquirió: ¡“El error lo cometimos los venezolanos al escogerlo a Usted presidente Maduro!”

Hoy, el país hermano ha paralizado su aparato productivo, ¿dónde está el hierro,cemento, papel higiénico, servilletas, toallas sanitarias?,¿que se hicieron los supermercados surtidores de pollos, huevos,arroz,azúcar,carnes?,¿dónde están los dólares reguladores de la importación y participación en el comercio internacional, las 160.000 empresas establecidas que desaparecieron del registro comercial?, con éste panorama el actual presidente usurpador no se sostendrá por seis años, lo que sí es indudable, es que caerá y más rápido si el Cabello que lo sostiene se hace a un lado o se revienta, pues es el reinante aperador de los militares.

 Lamentable el grado de descomposición social que está sufriendo nuestro vecino y que tendrá repercusiones en fronteras, familias y parte de la sociedad colombiana, acentuándose que las protestas ya han  traspasado las líneas limítrofes venezolanas y la represión no se hace esperar, pues las descabelladas órdenes a la bota, es refrenar con balas las banderas blancas y las pancartas exhibidas por el pueblo, agotado y angustiado por el estado caótico de la nación, en el que la infelicidad superó cualquier expectativa.

El pronóstico deja de ser reservado y se clama que el adolorido pueblo venezolano, que ha experimentado en su propia piel el adagio de “cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana”, voltee la página de la historia y deje rezagado lo que un día fue el Chavismo (no el del “chavo”) y el socialismo Bolivariano siglo XXI.

 

[1] Empresario, abogado en formación y libre pensador. (Valledupar.)

Si no educamos para la paz cómo pensamos construir una sociedad para ella.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” Albert Einstein 

Por: @NatyVillamizar 

Entender la realidad social nunca ha sido un asunto fácil, pocos piensan que estamos en crisis y en ese sentido pensar en transformación no tiene relevancia y menos fundamentos. Pero si no pensamos nuestra realidad será mucho más difícil entenderla, así las cosas sólo queda adaptación. Ahora bien, detectar algunos problemas que casi siempre son “identificados” superficialmente desde la individualidad y para lo único que sirve eso es para buscar culpables llámese: familia, escuela y/o sociedad.

Pero si empezamos un análisis serio, en lo primero que uno piensa es en la importancia de la educación que es a lo que a todos nos obligan a pensar, pero no nos atrevemos a ir más allá y poder entrar a desglosar la estructura del sistema educativo que es lo que realmente importa. Pues decir que algo anda mal porque nos fue mal en un examen y la solución sea la imitación de modelos extranjeros que probablemente no hayan funcionado en su país de origen, que sólo  funcionen a un sistema económico y no a las necesidades de los niños o  que no funcionarán para Colombia a nadie le interesa saber eso.

Porque sucede esto, porque nos hemos quedado en lo banal, porque no nos dan la posibilidad de pensar nunca nos preguntamos para qué la educación, esa educación para qué niños y para qué sociedad. Con esto quiero decir, que  nuestro único objetivo en la vida es ser felices y para ser felices debemos estar bien con nosotros mismos, en otras palabras amarnos a nosotros mismos y en esa medida  podemos amar y hacer felices a otros. Y la educación debe ser coherente con ese objetivo vital.

Todas estas observaciones se relacionan con el rol del pedagogo y la escuela, en donde se deben propiciar ambientes de aprendizaje para que todo esto sea posible, donde los niños sean y puedan amar y ser felices. En lugar de seguir perpetuando los premios, los castigos, los sufrimientos y desmotivando a los niños para que descubran el mundo y se descubran a ellos mismos.

Es que acaso una educación para los niños desde el amor como principio fundamental no traerá un desarrollo personal, un desarrollo de naciones, aprendizajes en contenidos por sí sólo, de manera secundaria pero no como lo único importante. Algunas vez hemos reflexionado desde la familia, la escuela y la sociedad: ¿qué valores transmitimos?, ¿Por qué seguimos reproduciendo un sistema educativo como el que tenemos priorizando contenidos? Sistema desde el cual lo válido es el individualismo extremo y la competencia, ¿luego la competencia no es el principio de cualquier guerra?

Por lo anterior, se puede evidenciar que existen discursos educativos que hablan de libertad, de autonomía, de democracia, y demás pero ¿es eso cierto en la implementación? Me atrevo a decir mejor que somos una sociedad incoherente, el discurso va por un lado y la práctica en sentido contrario de forma paralela, en otras palabras no existe posibilidad alguna de encontrarse.

En la actualidad colombiana se habla de paz, y digo que se habla porque hablar es un primer paso pero no es suficiente. Y mientras el país de papel lo hace, la educación no educa para la paz. Somos una sociedad más pensada desde el odio y el resentimiento continuar en  guerra; que para el amor, la solidaridad,  la reconciliación, el diálogo, la solución de conflictos  y el perdón.

En este orden de ideas, debemos pensarnos el sentido de la educación en nuestro tiempo y el por qué el mundo avanza a grandes velocidades y el sistema educativo se quedó en el siglo XVIII en la Escuela Prusiana y con el despotismo ilustrado.

Somos producto, y lo peor no estamos haciendo nada para transformar eso, y seguimos en la reproducción de un sistema educativo que nos deshumaniza, que nos condena a la desigualdad social, que no nos educa en valores ni emocionalmente  y mucho menos para ser felices, ni que decir, ni para amar ni para ser amados estamos siendo “educados” mejor deseducados para tener y no para ser, para poner precio a todo y a todos  y para no valorar nada.

La educación de nuestros días no enriquece la cultura, repite la violencia de nuestra historia, no  promueve la diversidad en cambio naturaliza la discriminación. Rompe por la fuerza con lazos de cooperación. La escuela hoy no es sinónimo de educación porque ésta última su meta es la buena calidad de vida.

Dicho de otra manera, los errores y las equivocaciones deben estar presentes en todo proceso educativo, todos los seres tenemos la capacidad de mejorar, debe promoverse la autocorrección y la corrección entre pares, la pregunta antes que las respuestas irrefutables cargadas de verdades absolutas. El descubrimiento debe ser la puerta de entrada para el aprendizaje durante toda la vida, hacer énfasis en los procesos y no en los resultados, educar en el arte y en las emociones, la única autoridad que debe sembrar el pedagogo en los niños es ser la autoridad de su propia vida. Se deben generar procesos de aprendizaje desde la autodisciplina que conlleva a la convivencia y el respeto y no desde la disciplina para obedecer cuando alguien me dice y está presente.

Se debe pensar en descolarizar la escuela, es decir, en quitar de ella todo aquello que impide el aprendizaje. Que deje de sembrar miedo en los niños y sea el espacio propicio para construir mejores ciudadanos, más autónomos y con mayor seguridad en ellos mismos. Es dejar de mantener y aceptar una sociedad del autoengaño en donde aparento que soy sin ser, en donde soy un título y en esa misma lógica trabajo en lo que me da dinero o posición, pero no en lo que amo, en lo que me siento bien.

Educar en la contemporaneidad es cuidar y cuando cuido del otro respeto sus procesos vitales. Más no se trata tan sólo de buscar fórmulas perfectas, que no existen, ni de inventar pedagogías. Puesto que cualquier educación es buena si cuida la alegría y las ganas de vivir de los niños.

Lo más probable es que la escuela no sea ni la responsable en solitario ni la única encargada de la transformación social y de la educación de los más pequeños. Pero si es un elemento importantísimo de las tres puntas que conforman el triángulo: familia, sociedad y escuela, en donde la familia es el principio de todo. En este sentido, el niño da de lo que recibe. En este punto cabe preguntarnos ¿qué tipo de ambientes les estamos proporcionando a los niños? Ya sean familiares, educativos, de recreación y otros.

Por supuesto que lo anterior nos indica la correspondencia que debe haber entre las tres puntas del triángulo en donde el único centro sea la calidad de vida, es decir, una educación en pro de la vida. Teniendo en cuenta esto, el ejemplo, el dejar ser, el amor incondicional, la aceptación y el observar con el corazón se convierten en  pilares fundamentales de una educación para  hoy, por estos aspectos y respondiendo la siguiente pregunta podemos empezar y será un buen inicio ¿qué necesitan los niños de nuestra época?

Además, de incorporar el juego como metodología de aprendizaje, con intenciones claras, teniendo como mediador el disfrutar para aprender, las relaciones que se tejen entre pares y con el pedagogo. Así pues necesitamos pedagogos que sean felices que amen lo que hacen que estén dispuestos a aprender de los niños, a jugar y que amen a los niños.  

En definitiva el verdadero reto no es decir que algo está mal y que el culpable es la familia, la sociedad o la escuela, el verdadero reto está en unir esfuerzos en pro de la vida y en el qué vamos a hacer para cambiar; sabiendo para dónde queremos ir empezaremos  a avanzar  construyendo otros caminos. Debido a que lo  principal es empezar a desmontar imaginarios y pensamientos instaurados por décadas en las personas, por eso no es tan fácil y tan rápido de conseguir, pero tampoco será imposible como no lo quieren hacer creer. Puesto que el nivel de desarrollo y de civilización de una sociedad se  debería empezar a medir en cómo las naciones tratan, qué les brindan y qué posibilidades se les da a las generaciones más pequeñas que hasta ahora empiezan a conocer el mundo y para las cuales todo es nuevo, nada es insignificante, todo merece ser observado y preguntado.

***Escrito reflexivo sobre la película “Educación prohibida”.

La sexualidad no puede ser un juego de niños.

Por: Nataly Villamizar Montenegro

Twitter: @NatyVillamizar

El mundo de hoy parece que avanza más rápido que antes, así los calendarios y las manecillas del reloj no den cuenta de ello. Con el boom de la tecnología y con las apuestas de los programas televisivos, parece que la información de todo tipo llega a todos, sin el  debido proceso. Esto puede indicar que poseer información no es la forma más efectiva para enfrentar el mundo efímero que nos correspondió vivir.

Porque aunque la información parece estar en el momento oportuno, evidenciamos en la cotidianidad que esa información no es tan apropiada, tal vez tanta nos satura, y hasta nos lleva a la confusión. En el proceso de información-acción, parece que no encaja la vida misma.

 Ahora bien, hay un  tema que está, pero al mismo tiempo está más oculto que nunca, precisamente por la confusión de la información presente. Ese tema es la sexualidad, tan escandaloso para unos y tan “obvio” para otros, lo cierto es que para los más chicos es mejor dejar el tema en manos de la cigüeña que viene de París, la ciudad del amor, punto final.

Pero lo realmente importante es asumir el tema de la mejor manera posible, y cuando digo de la mejor manera posible, estoy haciendo referencia a las múltiples maneras que hay para asumir  el tema, pues no se puede dejar el tema en manos de… la escuela, la canción de reguetón, la iglesia, el programa de televisión, y demás. Pasando la responsabilidad, como una pelota en  el mejor juego de tingo tingo tango, que lo único que genera es recibir de todo pero sobre todo nada.

Pues es un tema tan serio y de tanta responsabilidad que parece que nadie quiere asumir, es más, parece que es un tema de extraterrestres al que es mejor huirle. Y a mi modo de ver es la única que se tiene en cuenta y la peor opción que se debe tomar.

No es un tema que le corresponda exclusivamente a la prevención, a un principio de la iglesia, a una clase  de un currículo; simplemente, y es lo que lo más complejiza el hecho,  es un  asunto puramente humano.

Por eso, la sexualidad en el mundo de los niños y los jóvenes, no puede ser un juego, una exploración o lo más preocupante  que se convierta en un asunto del mercado y con él de la moda. Pues la sexualidad no puede ser un juego de niños: inocente, sin responsabilidad y de momento.  

Y es por eso, que el término mismo no debe sufrir un -ocultamiento- o una degradación, pues es un asunto que puede ser abordado desde: la literatura, la danza, el cuidado por el cuerpo y  el otro, y es en medio de esas múltiples maneras de abordar el tema, con seriedad y responsabilidad que junto con el respeto permitirán entender  lo hermoso y lo real de la sexualidad. 

Con esto, no quiero decir que es el asunto más sencillo de abordar, lo único que quiero lograr en el lector es  un cambio de concepción en la forma de asumir el término mismo, en aras de: menos embarazos no deseados, de menos enfermedades de trasmisión sexual, de menos abusos sexuales, y en pro de más responsabilidad hacia el asunto, todo esto bajo la luz de la luna y el calor de la intimidad que encierra el término y que posee cada persona.

Pues es un proceso,  entendiendo  que somos legado del no saber y el ocultamiento. La cuestión es que debemos conocer y ser responsables con nuestras decisiones, y también estos puntos son claves en nuestra labor pedagógica; pues aunque nuestra época se caracteriza por acción- placer, velocidad e  “individualismo solitario”[1] , la sexualidad en el mundo de los niños y de los jóvenes, no se puede asumir con esas características, pues es un asunto de efecto domino, empieza por uno pero tiene múltiples efectos en distintos planos de la vida y en otras personas.


[1] Término tomado de Gabriel García Márquez en: Por un país al alcance de los niños.