¡Fábulas de la hiena, el zorro y otras bestias…!

Por: ALFONSO SUAREZ ARIAS[1]

                                           “La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano”.

                                                                                                                                                                                  San Agustín

 La actual campaña electoral en Colombia, se asimila fácilmente al comportamiento lenguaraz de aquellos resabiados animales que coexistiendo en una selva imperial tienen que zanjar sus conflictos sociales y constituir su propio régimen político en el que tres antivalores son los referentes conductuales: la soberbia, la envidia y la ingratitud.

 La soberbia en la política es la inmoralidad más desequilibrante del principio de igualdad, el endiosado simplemente ostenta su atrevimiento avalado por zalameros aduladores, que le encumbran a costa de golosinas y de su propia estima y  prestigio, acabando desairados y corrompidos por el arrogante dirigente.

Se  refleja en el relato de aquel viejo león, que alardeaba porque ningún otro irracional le podría destronar y decidido sonsacaba le dieran por contestación, que él era el infalible soberano.

El buitre, el lagarto y los demás le lisonjeaban y asentían que solo él presidía el poder, pero un melindroso elefante por respuesta le dio insólita paliza, y así, maltrecho a punto de desfallecer, consiguió rugirle plañideramente al adusto paquidermo: ¡Basta ya, no te enojes, solo porque no sepas la respuesta!.

La envidia política es una arbitrariedad perversa sostenida por el poder, presenta particularidades propias: atropello, ilegalidad, antipatía crítica derivada del éxito de otros políticos, tirria, falsas acusaciones, ataques verbales, insultos y difamación usando los medios de comunicación, redes sociales o de hecho; injusticia con la plena intención de dañar al envidiado.

Tal como le sucedió a  aquel precioso insecto que resplandecía con luz propia, discretamente en la sombra, pero que fue avistado por un enlodado sapo que no dudó en escupirle para hacerle caer, la confundida  luciérnaga le emplaza: ¿Qué te he hecho, por qué estás iracundo y violento, por qué razón me deshonras con tu sucia baba?…, ¡Porque brillas…! le confesó el batracio.

 La  ingratitud política, concluía Bolívar días antes de morir “es el crimen más horrendo que pueda un hombre atreverse a cometer jamás”, evidenciando que es el ser humano quien políticamente y con raciocinio tiene la capacidad de negar el beneficio recibido, no  redimirlo o que desconoce el favor dispensado.

 Así fue sorprendida una cigüeña, que frustrada alzó el vuelo después que extrajo de la garganta del  lobo un hueso que amenazaba ahogarlo, la súplica del feroz hizo que confiada y conmovida lo removiera con suma habilidad y esperó por gratitud, pero el lobo mostrándole los dientes le espetó cínicamente: “Después que he tenido tu cabeza entre mis colmillos ¿me pides premio mayor que el perdonarte la vida y dejarte libre?, ahora puedes recitar que arriesgaste tu existencia entre mis dientes”.

Parodiando la disputa electoral, la Hiena manchada enfrenta al Zorro de albina cola, en el afán de atrapar a la nívea paloma en su nido, para arrancarle las emblemáticas plumas blanquecinas con que adornará su trono, a la vez polarizan la jungla entre solapados elefantes, perros traicioneros, burros legisladores, gallinas turuletas, cebadas ratas, astutos felinos, bovinos decentes, indecisas gacelas y aquellos sapos que encantados bailan y saltan en su charca convencidos se convertirán en príncipes.

 Todo apunta que el pueblo colombiano, interponiendo el civismo y cultura democrática vote y elija bien el próximo presidente, superando al trio de propensiones, soberbia, envidia e ingratitud, que han caracterizado la mediática contienda electoral y no  finalice el proceso como el remedo de un gran rebaño de ovejas tiranizado por una tramposa bestia disfrazada con su piel. 

Vote bien…!

[1] alfonsosuarezarias@gmail.com Valledupar, Junio 2014.

 

¡PASAPORTE PARA EL HAMBRE…!

   “El hambre hace ladrón a cualquier hombre.” Pearl Buck

Por: Alfonso Suarez arias.[1]

Todavía, hasta la pasada década de los años 80 se consideraba que las últimas causas del hambre a nivel mundial provenían de catástrofes climáticas, del alto crecimiento demográfico, por atraso tecnológico en la agricultura de los países subdesarrollados, la guerra o la concentración de las tierras. 

  El socialismo incursionó en la Rusia de 1932 aportando a la humanidad una catastrófica situación de hambre, Stalin con el poder y el fracaso de su política de agricultura colectiva replicó en la Ucrania de aquella entonces también conocida como el “silo de la URSS”, el suceso llamado holodomor (matar de hambre), que refería cerca de 25000 seres humanos muertos diariamente por inanición hasta una cifra de casi 10 millones.

La arcaica agricultura Etíope en la década de los 70 propiciada por un régimen monárquico inestable y reticente a aceptar políticas de relocalización y mejoramiento social mataron de física hambre a cerca de un millón de personas. La hambruna que sufrió España después de la guerra civil  entre 1939 y 1945 fue directamente  la consecuencia del fracaso de la política autárquica del gobierno de Franco, quien pretendió someterla  a un sistema de autosuficiencia económica sin intercambios comerciales con el exterior. Francia y Holanda sufrieron hambre por culpa de los nazis que usurparon su economía.

Son muchas las situaciones políticas que han generado como consecuencia de su aplicación hambre en la población, es un problema globalizado que garantiza por lo menos a una de cada seis personas la posibilidad de sufrir el flagelo y coexistir bajo la incertidumbre de no tener expreso para mañana el alimento básico y suficiente para vivir en el concepto de felicidad auspiciada por el Estado.

Actualmente aunque parezca lacónico, lo real es que las causas de éste sufrimiento en la mayoría de la población, provienen de las actuaciones del régimen político que impera en un Estado, la imposición del malogrado socialismo siglo XXI, ha mostrado incapacidad para adquirir alimentos, bien sea comprándolos o produciéndolos, derivándose ésta situación del mismo tratamiento gubernativo conducente a establecer radicalmente que el segundo paso será la pobreza a costa del escandaloso enriquecimiento de éstos presidentes.

  Nada difícil entonces contextualizar, que el hambre es la herramienta política que un gobierno puede utilizar para subyugar a un pueblo, si no, ¿cómo se explica ver a una de las naciones más ricas de América Latina padeciendo el desabastecimiento de alimentos, y su impuesta política castro-chavista pretenda atribuir la condición ciudadana, al uso de cupones y tarjetas de control alimentario?

  Es la injusticia de malas políticas sociales y hasta de la insensatez del mismo ciudadano elector, la causante de tanta infelicidad, pues un hambreado no tiene más tiempo que el que le puede disponer a ese instinto de supervivencia, coadyuvando al sistema con su abnegación y sumisión mientras se enfila ordenadamente para recibir los mendrugos que el arbitrario gobierno le solventa.

   La inseguridad alimentaria afecta a corto plazo las expectativas de vida, salud, educación, desarrollo económico y social de un país, no hay que ir muy lejos para visualizar como vive oprimida Cuba y ahora Venezuela, expidiendo pasaportes para el hambre, que si los consiente el pueblo Colombiano reeligiendo la ignominia para pensarlo dos veces, harán parecer que la coyuntura  de hambruna en los indígenas Wayuu, sea simplemente una insignificancia en el desarrollo del Estado social por debajo de las consecuencias climáticas y ambientales.

 

[1]Empresario, abogado en formación y libre pensador. (Valledupar.) alfonsosuarezarias@gmail.com

 

¡CUANDO TODO PENDE DE UN CABELLO.…!

Por: Alfonso Suarez arias[1]

                                             “La sopa es a la niñez lo que el comunismo es a la democracia”  Mafalda

El Socialismo como tal, cayó en Europa central por el año 1989 y en menos de tres años se desintegró la Unión Soviética, asomaron el desprestigio y desengaño de la trillada lucha comunista, que por cien años no pudo demostrar teóricamente, ni en la  práctica, que era la doctrina social que salvaría al mundo, al final terminó encauzando hacia el pragmatismo del capitalismo y liberalismo.

Sin embargo, necios del mundo en su afán por proyectar alejar los precedentes y errores del modelo eurosoviético, liderados por un orate apasionado y apadrinados desde Cuba, reinventaron el modelo bajo la connotación de socialismo siglo XXI, con un discurso anti-imperialista, popular y revolucionario que tomaría el poder de una nación y de quienes consintieron su intromisión, adaptándolo a un pueblo recién formado por criollos, mestizos, afrodescendientes, nativos, inmigrantes, arraigados a una cultura, terruño, tradiciones y sueños disímiles de las arcaicas costumbres del viejo continente.

Codiciando emular las gestas de Simón Bolívar, intentaron dar un cambio al patrón de comportamiento de la sociedad venezolana, constriñéndola sin detenerse a configurar principios y acciones reales de igualdad, seguridad social, justicia, paz y felicidad para todo el pueblo, tal como lo afirmó el mismo Libertador: “El sistema de gobierno más perfecto es el que produce la mayor suma de felicidad posible, la mayor suma de seguridad social y la mayor suma de estabilidad política“, éste nuevo modelo, estableció precisamente todo lo contrario.

No hay necesidad de manifestar con espíritu agorero que el pronóstico más acertado, es  la inevitable y pronta caída del maduro régimen y su socialismo Bolivariano, sustentado en la heredad de un maniático a un paranoico, actual rival del presidente de la Asamblea Legislativa, desde aquel día que Nicolás increpó a Diosdado, por el desliz de ordenar y permitir el atropellamiento de diputados opositores, con lo que Cabello inquirió: ¡“El error lo cometimos los venezolanos al escogerlo a Usted presidente Maduro!”

Hoy, el país hermano ha paralizado su aparato productivo, ¿dónde está el hierro,cemento, papel higiénico, servilletas, toallas sanitarias?,¿que se hicieron los supermercados surtidores de pollos, huevos,arroz,azúcar,carnes?,¿dónde están los dólares reguladores de la importación y participación en el comercio internacional, las 160.000 empresas establecidas que desaparecieron del registro comercial?, con éste panorama el actual presidente usurpador no se sostendrá por seis años, lo que sí es indudable, es que caerá y más rápido si el Cabello que lo sostiene se hace a un lado o se revienta, pues es el reinante aperador de los militares.

 Lamentable el grado de descomposición social que está sufriendo nuestro vecino y que tendrá repercusiones en fronteras, familias y parte de la sociedad colombiana, acentuándose que las protestas ya han  traspasado las líneas limítrofes venezolanas y la represión no se hace esperar, pues las descabelladas órdenes a la bota, es refrenar con balas las banderas blancas y las pancartas exhibidas por el pueblo, agotado y angustiado por el estado caótico de la nación, en el que la infelicidad superó cualquier expectativa.

El pronóstico deja de ser reservado y se clama que el adolorido pueblo venezolano, que ha experimentado en su propia piel el adagio de “cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana”, voltee la página de la historia y deje rezagado lo que un día fue el Chavismo (no el del “chavo”) y el socialismo Bolivariano siglo XXI.

 

[1] Empresario, abogado en formación y libre pensador. (Valledupar.)