Nueva perspectiva socio-política del posconflicto

Por: Alfonso Suarez Arias*

“Volamos Como los pájaros, nadamos como los peces, pero no sabemos convivir como hermanos”

La expectativa en que los acuerdos sean proclamados desde una plataforma clara, necesaria y eficaz para transitar por  momentos y días de acondicionamiento, análisis y conocimiento mutuo, sin que el terrorismo pretenda enseñorearse sobre un período natural de paz inalterable, real y perdurable, es factor determinante para instituir la “Etapa de posconflicto”, como el periodo circunstancial que hace posible el desarrollo dinámico de múltiples procesos socio-jurídicos, incluso para reclamar protección y reparación de los daños sufridos por las víctimas.

Es de obligada temática en el desarrollo de cualquier política de Estado o propuesta social,  plantear antes de iniciar con elementos intervinientes, si la misma sociedad que actúa discriminatoria y excluyentemente, podría acoger a quienes ha discriminado y excluido por pretextos preñados de desigualdad, violencia, desplazamiento y hasta por la acción desfavorable de desastres naturales o ambientales.

Se espera que el beneplácito social como fenómeno de aceptación, perdón y tolerancia con los actores estigmatizados, aquí llamados “desmovilizados”, contribuyan cualificadamente a la disminución de los índices de delincuencia atribuidos seguidamente por su conexión y aseguramiento a la legalidad coordinada con la colectividad.

En últimas, son los ciudadanos de a pie, los que tendrán que interactuar con el Estado y los nuevos reinsertados desde ésta nueva perspectiva social y política, superando el miedo, la falta de pertenencia y la indiferencia. Los ciudadanos deben razonar sobre la importancia de un concertado y bien intencionado proceso de reeducación, capaz de dejar atrás los paradigmas y estereotipos implantados desde antes del conflicto, durante el desarrollo del esquema “Estado vs subversión” y últimamente con el yuxtapuesto  delito de narcotráfico y conexos; para que la nueva sociedad marche en su desarrollo dinámico, sin abandonar los principios constitucionales del respeto a la dignidad humana, la solidaridad y la prevalencia del interés general.

Es el fenómeno de la reeducación, un proceso terapéutico aplicado en forma general a la ciudadanía con el componente de implementación simultánea a los “desmovilizados” y que objetivamente serian los educandos de primera instancia, comprometidos con la asimilación de nuevas reglas de vida indispensables para asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.

Muchas premisas de tipo moral o ético podrían mencionarse aquí, y referir a profusos estudios sociológicos que teorizan sobre la conducta humana y los elementos para armonizar la vida en sociedad, pero en la realidad colombiana se trata de objetivar esa integración que se está dando entre los considerados irreverentes sociales que pueden producir daño y que ahora, frente al inerme ciudadano pretenden no inspirar ese sentimiento que emergía desde lo más recóndito, con discordantes emociones de rabia, odio e impotencia activados por sus connotaciones terroristas, de secuestro, extorsión o amedrentamiento.

Esa percepción soterrada se ha pretendido reparar didáctica y sicológicamente ajustándola a la creación de una imagen favorable, competitiva con el perfil social de los individuos que conforman la participación democrática del Estado y una programación socio-métrica para implementar la anunciada “pedagogía  de la paz” con  tolerancia hacia el nuevo sistema nacido de ésta realidad, que conlleva a modificatorios cambios sociales, legislativos, judiciales.

Aparte de considerar la necesidad de actuaciones naturales y mecánicas en el programa de reeducación, a modo tal como actividades físicas, deportivas, competencias de integración, conferencias y demás proyecciones postuladas desde diferentes ámbitos visionarios por veedores y críticos del proceso a través de programas y proyectos armados por entidades gubernamentales, ONG´s, Fundaciones y Corporaciones, de carácter civil y privado, contributivas con aportes educativos, culturales, disciplinarios, didácticos y pedagógicos, aun con la participación directa de los mismos actores y negociadores de los acuerdos en su afán de socializar con la población y adeptos sus propias decisiones e injerencias, implica que la sociedad desmantele ciertos hábitos ya marcados en la vida de la nación para principiar por aceptar uno de los mayores desafíos a la conducta humana, cuyo atributo es desconocido  para muchos y para otros, ha sido quisquilloso de aplicación por más de 50 años de conflicto interno: el perdón, el valor moral o elemento de invaluable consideración que merece toda la atención y su inclusión como prototipo del principio de dignidad y respeto del ser humano.

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*alfonsosuarezarias@gmail.com

 

Irrespeto a la dignidad humana!

Por: Alfonso Suarez Arias.

“La dignidad está dispuesta por encima de toda cotización y no admite negociación mientras las cosas tienen precio, las personas tienen dignidad”.

El fundamento de la razón de ser del Estado social de Derecho es el respeto de la dignidad humana promulgado así por la Constitución colombiana, en el imperativo de dar ordenamiento al conglomerado social dentro de la condición que sobrepasa el reconocimiento de atributos individuales a la relación de cuerpo y alma exigidos en la responsabilidad por sus propios actos.

La Dignidad Humana es principio fundamental, pedestal de los derechos humanos, no es otorgable ni mucho menos podría ser retirada de la persona, ni aún contra la voluntad, solo que se materializa en lal observancia incondicional y absoluta tanto por parte de las personas como de los Estados.

Por el mero hecho de pertenecer a la especie superior, le asiste el principio del Respeto, es decir, por su grandeza humana, y que no implora más que tratar siempre a otro, por lo menos con el mismo enaltecimiento con que espera ser tratado y valorado como persona, evitando causar daño, pero sí, el doble efecto que resulta de la procuración del bienestar de los demás.

A ese aparente simple principio del Respeto, se adhieren el de Justicia, Integridad y utilidad, todos encaminados a que las actuaciones individuales se agrupen en torno a la contemplación de la dignidad del ser, como eje fundamental de interpretación de la aplicabilidad de los derechos humanos.

La historia de la humanidad referencia el atropellamiento a ésta condición en todo tiempo. En la edad media la desigualdad social se sustentaba en los abusos de poder, el Holocausto de la segunda guerra mundial dejó atrás el Holodomorfo ruso y la hambruna española; claras manifestaciones del irrespeto al ser humano que conllevaron a la reflexiva Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

La declaración de dignidad se complementa con el concepto de valioso, condición que ratifica el merecimiento por antonomasia del derecho a la vida, educación, cultura, trabajo, a poseer una vivienda, constituir familia, tener alimentación saludable y recreación, a la libertad excepto cuando es una pena que castiga un delito, hasta la metafísica interpretación que cada quien puede elegir su destino, vocación o ideas, pero dentro de la limitación del respeto a la dignidad de los demás, antagonista de tratos humillantes, indecorosos, discriminatorios, violencia y la desigualdad social ó jurídica.

Entender ahora la problemática surgida con la deportación masiva de colombianos desde Venezuela es sobreponer principios de soberanía y accionar potestativo de la razón de ser de los Estados contra los conceptos de discriminación, xenofobia dirigida, nacionalismo o la exteriorización del irracionalismo delirante de un orate con poder afanado en el logro de sus metas personales, que finalmente conducen a una crisis humanitaria en medio de una problemática delimitada por consecuentes actos delictuosos.

La frontera es el sitio de confrontación de codiciosas pasiones políticas, desarrollo o atraso económico, delitos como el contrabando o señalamientos de paramilitarismo compiten ahora para hacer más notorio el drama del desplazamiento, el despojo y violación al concepto de integridad personal y cuya consecuente acción no distingue entre humildes, soterrados facinerosos y ciudadanos de ambos países afanados por sobrevivir.

Ahora es más claro concluir que el Contrabando será la mutación del narcotráfico en el siglo XXI, un argumento para deportación, persecución y el torpedero de la dignidad humana y aun así, podrán los jefes de Estado negociar condiciones mercantiles en las fronteras, pero nunca podrán endosar en dinero la humillación de un ser humano.

Uribe una “oposición” que se debe respetar.

Por:@DanielMorenoA_ 

El día martes, cerca del medio día los titulares de prensa dieron a conocer que según informes de inteligencia y versiones de desmovilizados se quería atentar contra la vida  de el EXPERSIDENTE y la del fiscal Montealegre, pero la noticia tomo revuelo cuando se dijo quienes eran los presuntos autores del fallido ataque y pues eran nada más ni nada menos que las FARC, si; el mismo grupo que lleva más de un año tratando de firmar un acuerdo de paz con el gobierno de Santos en la Habana el cual todos esperamos con ansias y fue este el picadillo que se dio de comer para que los títeres del UCD empezaran a hablar y a criminalizar como están acostumbrados el proceso de paz  y a pedir garantías para ellos como si 300 escoltas pagos por el estado no fueran suficientes.

Algo que sin duda me provoca gracia es quienes hablan de que eso era una atentado terrorista sin saber que es un acto de terrorismo y que según el mismo código penal colombiano  actualizado en el articulo 343 aclara y tipifica que es un atentado terrorista: “El que provoque o mantenga en estado de zozobra o terror a la población o a un sector de ella, mediante actos que pongan en peligro la vida, la integridad física o la libertad de las personas o las edificaciones o medios de comunicación, transporte, procesamiento o conducción de fluidos o fuerzas motrices, valiéndose de medios capaces de causar estragos…” por eso algunos medios por no decir todos caen en un error de interpretación tan fácil como lo es este, lo de Uribe no es un atentado terrorista es una amenaza de muerte.

Pero hoy mi espacio no está destinado a explicar porque es o no ataque terrorista, ni los motivos que lo llevaron a crearlo, mi opinión va dirigida a  defender el derecho constitucional a la VIDA de cualquier colombiano o ser humano, por más radical que sean sus pensamiento; por más que sean sus desaciertos hay que respetarlo por que Uribe en cierta parte es una oposición la cual es necesaria en toda democracia, la cual sirve y es parte fundamental, y la base de toda democracia es el respeto de la dignidad humana y esta misma quien debe ser la primero es hacerla respetar. Mas allá de la discusión de que si esto fue un elemento de campaña del UCD o no, lo que se tiene es que revisar y alinear los jefes del secretariado de las FARC en la Habana y los mandos medios que están echando bala en las selvas colombianas   creando mirando como atentar contra los ciudadanos, con esto puedo concluir que es Uribe una “oposición” que se debe respetar.

México ante el espacio geoestratégico de los Estados Unidos

Escenarios XXI

A lo largo de las últimas tres décadas, la Política Exterior mexicana ha sido arduamente cuestionada. Los fuertes intereses que actualmente fluyen en la relación de México con Estados Unidos han provocado una devastación de gama amplia en los componentes e intereses políticos y demás de la nación.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el sistema internacional se dividió en dos, conformándose el bipolarismo. Sin embargo, Estados Unidos se consolidó como la potencia hegemónica victoriosa, reafirmando su poderío militar, político, económico e ideológico principalmente en el hemisferio occidental ante su contra parte la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el conocido orden geopolítico de la Guerra Fría.

Entre la década de los cuarentas y los cincuentas la política exterior de México promovía doctrinas y principios antiintervencionistas, había nacionalizado sectores estratégicos, el Estado controlaba la economía y la política industrial se basó en el conocido Modelo de Sustitución de Importaciones (MSI)…

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31 DE OCTUBRE UN DÍA DE CONTROVERSIA.

Por: @NatyVillamizar 

Ni brujas, ni culto al diablo ni nada de eso. El 31 de octubre es un día de y para los niños (as), que bien ha evolucionado el famoso cantó de ese ese día en nuestro idioma y cultura: “Quiero paz, quiero amor, quiero un dulce por favor”; un día de disfraces, sonrisas y muchos dulces. Una fecha en  donde la magia vuela y nos toca, pues las princesas se salen de los cuentos, los ángeles se caen del cielo y los Súper Héroes se encuentran atrapados en los cuerpos de los niños.

Ahora bien, todas las cosas diabólicas  que se dicen en torno al controversial día 31 de octubre no son los únicos “argumentos” para pedir e insistir en que se acabé la celebración, pues otros se pegan de que es un día para el consumo en un mundo Capitalista, y otros tantos que es una tradición que no hace parte de nuestra cultura colombiana.

Pues bien, y si mejor empezamos a re-significar la fecha antes de pensar en prohibirla, eso puede empezar con pequeños detalles, por ejemplo: el nombre día de brujas cambiarlo por el día de los niños que muchos lo usan ya, a eso le sumamos la magia, disfrutamos y nos reímos dejando y haciendo posible que los niños la vivan y no nos quedamos en discusiones banales alrededor del tema, cargadas de malevolencia que sólo existen en la mente de los más grandes, para los niños simplemente uno de los mejores días del año.

Finalmente, son etapas, como todo en la vida, claro está. Y con la adolescencia otro tipo de prioridades y hasta la vergüenza, así llega y se crea el ambiente ideal para la decisión: “Desde este año no me disfrazo más, porque yo ya no soy un niño (nos empezamos a comer el cuento que ya somos grandes)” …Luego con la juventud vuelve la alegría del disfraz, de las máscaras, de los detalles: orejitas, pelucas y demás adornos que hacen revivir ese niño que llevamos dentro y que no deberíamos dejar morir, ¡ah! y hasta nos vamos de rumba aprovechando la excusa.

Más bien,  deberíamos  como adultos ayudar a que los más pequeños cumplan y disfruten su etapa, sin meterles cuentos  complicados que después llegaran con la vida misma en otros momentos y campos de la vida. Eso sí, responsablemente con los más chiquitos, no falta el mal intencionado que esté aprovechando la oportunidad para hacer daño, también el descuido de ellos en la calle: un accidente, una pérdida y demás que es mejor no pensar y no dejar que pasen para opacar la ocasión. En otras palabras el peligro siempre está y no hace falta una fecha especial para eso; por eso la noche dulce y feliz depende de todos y no debemos dejar que se amargue con cuentos de brujas o descuido por parte de los adultos.

Una noche mágica en la era en la que no sólo los más chicos se disfrazan, sino los papás también se vuelven cómplices y hasta las mascotas (perros)  toman protagonismo, al finalizar la noche muchos dulces que fueron quedando en las calles y un final feliz como en un cuento clásico de hadas.