Nueva perspectiva socio-política del posconflicto

Por: Alfonso Suarez Arias*

“Volamos Como los pájaros, nadamos como los peces, pero no sabemos convivir como hermanos”

La expectativa en que los acuerdos sean proclamados desde una plataforma clara, necesaria y eficaz para transitar por  momentos y días de acondicionamiento, análisis y conocimiento mutuo, sin que el terrorismo pretenda enseñorearse sobre un período natural de paz inalterable, real y perdurable, es factor determinante para instituir la “Etapa de posconflicto”, como el periodo circunstancial que hace posible el desarrollo dinámico de múltiples procesos socio-jurídicos, incluso para reclamar protección y reparación de los daños sufridos por las víctimas.

Es de obligada temática en el desarrollo de cualquier política de Estado o propuesta social,  plantear antes de iniciar con elementos intervinientes, si la misma sociedad que actúa discriminatoria y excluyentemente, podría acoger a quienes ha discriminado y excluido por pretextos preñados de desigualdad, violencia, desplazamiento y hasta por la acción desfavorable de desastres naturales o ambientales.

Se espera que el beneplácito social como fenómeno de aceptación, perdón y tolerancia con los actores estigmatizados, aquí llamados “desmovilizados”, contribuyan cualificadamente a la disminución de los índices de delincuencia atribuidos seguidamente por su conexión y aseguramiento a la legalidad coordinada con la colectividad.

En últimas, son los ciudadanos de a pie, los que tendrán que interactuar con el Estado y los nuevos reinsertados desde ésta nueva perspectiva social y política, superando el miedo, la falta de pertenencia y la indiferencia. Los ciudadanos deben razonar sobre la importancia de un concertado y bien intencionado proceso de reeducación, capaz de dejar atrás los paradigmas y estereotipos implantados desde antes del conflicto, durante el desarrollo del esquema “Estado vs subversión” y últimamente con el yuxtapuesto  delito de narcotráfico y conexos; para que la nueva sociedad marche en su desarrollo dinámico, sin abandonar los principios constitucionales del respeto a la dignidad humana, la solidaridad y la prevalencia del interés general.

Es el fenómeno de la reeducación, un proceso terapéutico aplicado en forma general a la ciudadanía con el componente de implementación simultánea a los “desmovilizados” y que objetivamente serian los educandos de primera instancia, comprometidos con la asimilación de nuevas reglas de vida indispensables para asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.

Muchas premisas de tipo moral o ético podrían mencionarse aquí, y referir a profusos estudios sociológicos que teorizan sobre la conducta humana y los elementos para armonizar la vida en sociedad, pero en la realidad colombiana se trata de objetivar esa integración que se está dando entre los considerados irreverentes sociales que pueden producir daño y que ahora, frente al inerme ciudadano pretenden no inspirar ese sentimiento que emergía desde lo más recóndito, con discordantes emociones de rabia, odio e impotencia activados por sus connotaciones terroristas, de secuestro, extorsión o amedrentamiento.

Esa percepción soterrada se ha pretendido reparar didáctica y sicológicamente ajustándola a la creación de una imagen favorable, competitiva con el perfil social de los individuos que conforman la participación democrática del Estado y una programación socio-métrica para implementar la anunciada “pedagogía  de la paz” con  tolerancia hacia el nuevo sistema nacido de ésta realidad, que conlleva a modificatorios cambios sociales, legislativos, judiciales.

Aparte de considerar la necesidad de actuaciones naturales y mecánicas en el programa de reeducación, a modo tal como actividades físicas, deportivas, competencias de integración, conferencias y demás proyecciones postuladas desde diferentes ámbitos visionarios por veedores y críticos del proceso a través de programas y proyectos armados por entidades gubernamentales, ONG´s, Fundaciones y Corporaciones, de carácter civil y privado, contributivas con aportes educativos, culturales, disciplinarios, didácticos y pedagógicos, aun con la participación directa de los mismos actores y negociadores de los acuerdos en su afán de socializar con la población y adeptos sus propias decisiones e injerencias, implica que la sociedad desmantele ciertos hábitos ya marcados en la vida de la nación para principiar por aceptar uno de los mayores desafíos a la conducta humana, cuyo atributo es desconocido  para muchos y para otros, ha sido quisquilloso de aplicación por más de 50 años de conflicto interno: el perdón, el valor moral o elemento de invaluable consideración que merece toda la atención y su inclusión como prototipo del principio de dignidad y respeto del ser humano.

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*alfonsosuarezarias@gmail.com

 

Irrespeto a la dignidad humana!

Por: Alfonso Suarez Arias.

“La dignidad está dispuesta por encima de toda cotización y no admite negociación mientras las cosas tienen precio, las personas tienen dignidad”.

El fundamento de la razón de ser del Estado social de Derecho es el respeto de la dignidad humana promulgado así por la Constitución colombiana, en el imperativo de dar ordenamiento al conglomerado social dentro de la condición que sobrepasa el reconocimiento de atributos individuales a la relación de cuerpo y alma exigidos en la responsabilidad por sus propios actos.

La Dignidad Humana es principio fundamental, pedestal de los derechos humanos, no es otorgable ni mucho menos podría ser retirada de la persona, ni aún contra la voluntad, solo que se materializa en lal observancia incondicional y absoluta tanto por parte de las personas como de los Estados.

Por el mero hecho de pertenecer a la especie superior, le asiste el principio del Respeto, es decir, por su grandeza humana, y que no implora más que tratar siempre a otro, por lo menos con el mismo enaltecimiento con que espera ser tratado y valorado como persona, evitando causar daño, pero sí, el doble efecto que resulta de la procuración del bienestar de los demás.

A ese aparente simple principio del Respeto, se adhieren el de Justicia, Integridad y utilidad, todos encaminados a que las actuaciones individuales se agrupen en torno a la contemplación de la dignidad del ser, como eje fundamental de interpretación de la aplicabilidad de los derechos humanos.

La historia de la humanidad referencia el atropellamiento a ésta condición en todo tiempo. En la edad media la desigualdad social se sustentaba en los abusos de poder, el Holocausto de la segunda guerra mundial dejó atrás el Holodomorfo ruso y la hambruna española; claras manifestaciones del irrespeto al ser humano que conllevaron a la reflexiva Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948.

La declaración de dignidad se complementa con el concepto de valioso, condición que ratifica el merecimiento por antonomasia del derecho a la vida, educación, cultura, trabajo, a poseer una vivienda, constituir familia, tener alimentación saludable y recreación, a la libertad excepto cuando es una pena que castiga un delito, hasta la metafísica interpretación que cada quien puede elegir su destino, vocación o ideas, pero dentro de la limitación del respeto a la dignidad de los demás, antagonista de tratos humillantes, indecorosos, discriminatorios, violencia y la desigualdad social ó jurídica.

Entender ahora la problemática surgida con la deportación masiva de colombianos desde Venezuela es sobreponer principios de soberanía y accionar potestativo de la razón de ser de los Estados contra los conceptos de discriminación, xenofobia dirigida, nacionalismo o la exteriorización del irracionalismo delirante de un orate con poder afanado en el logro de sus metas personales, que finalmente conducen a una crisis humanitaria en medio de una problemática delimitada por consecuentes actos delictuosos.

La frontera es el sitio de confrontación de codiciosas pasiones políticas, desarrollo o atraso económico, delitos como el contrabando o señalamientos de paramilitarismo compiten ahora para hacer más notorio el drama del desplazamiento, el despojo y violación al concepto de integridad personal y cuya consecuente acción no distingue entre humildes, soterrados facinerosos y ciudadanos de ambos países afanados por sobrevivir.

Ahora es más claro concluir que el Contrabando será la mutación del narcotráfico en el siglo XXI, un argumento para deportación, persecución y el torpedero de la dignidad humana y aun así, podrán los jefes de Estado negociar condiciones mercantiles en las fronteras, pero nunca podrán endosar en dinero la humillación de un ser humano.

Uribe una “oposición” que se debe respetar.

Por:@DanielMorenoA_ 

El día martes, cerca del medio día los titulares de prensa dieron a conocer que según informes de inteligencia y versiones de desmovilizados se quería atentar contra la vida  de el EXPERSIDENTE y la del fiscal Montealegre, pero la noticia tomo revuelo cuando se dijo quienes eran los presuntos autores del fallido ataque y pues eran nada más ni nada menos que las FARC, si; el mismo grupo que lleva más de un año tratando de firmar un acuerdo de paz con el gobierno de Santos en la Habana el cual todos esperamos con ansias y fue este el picadillo que se dio de comer para que los títeres del UCD empezaran a hablar y a criminalizar como están acostumbrados el proceso de paz  y a pedir garantías para ellos como si 300 escoltas pagos por el estado no fueran suficientes.

Algo que sin duda me provoca gracia es quienes hablan de que eso era una atentado terrorista sin saber que es un acto de terrorismo y que según el mismo código penal colombiano  actualizado en el articulo 343 aclara y tipifica que es un atentado terrorista: “El que provoque o mantenga en estado de zozobra o terror a la población o a un sector de ella, mediante actos que pongan en peligro la vida, la integridad física o la libertad de las personas o las edificaciones o medios de comunicación, transporte, procesamiento o conducción de fluidos o fuerzas motrices, valiéndose de medios capaces de causar estragos…” por eso algunos medios por no decir todos caen en un error de interpretación tan fácil como lo es este, lo de Uribe no es un atentado terrorista es una amenaza de muerte.

Pero hoy mi espacio no está destinado a explicar porque es o no ataque terrorista, ni los motivos que lo llevaron a crearlo, mi opinión va dirigida a  defender el derecho constitucional a la VIDA de cualquier colombiano o ser humano, por más radical que sean sus pensamiento; por más que sean sus desaciertos hay que respetarlo por que Uribe en cierta parte es una oposición la cual es necesaria en toda democracia, la cual sirve y es parte fundamental, y la base de toda democracia es el respeto de la dignidad humana y esta misma quien debe ser la primero es hacerla respetar. Mas allá de la discusión de que si esto fue un elemento de campaña del UCD o no, lo que se tiene es que revisar y alinear los jefes del secretariado de las FARC en la Habana y los mandos medios que están echando bala en las selvas colombianas   creando mirando como atentar contra los ciudadanos, con esto puedo concluir que es Uribe una “oposición” que se debe respetar.

México ante el espacio geoestratégico de los Estados Unidos

Escenarios XXI

A lo largo de las últimas tres décadas, la Política Exterior mexicana ha sido arduamente cuestionada. Los fuertes intereses que actualmente fluyen en la relación de México con Estados Unidos han provocado una devastación de gama amplia en los componentes e intereses políticos y demás de la nación.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el sistema internacional se dividió en dos, conformándose el bipolarismo. Sin embargo, Estados Unidos se consolidó como la potencia hegemónica victoriosa, reafirmando su poderío militar, político, económico e ideológico principalmente en el hemisferio occidental ante su contra parte la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el conocido orden geopolítico de la Guerra Fría.

Entre la década de los cuarentas y los cincuentas la política exterior de México promovía doctrinas y principios antiintervencionistas, había nacionalizado sectores estratégicos, el Estado controlaba la economía y la política industrial se basó en el conocido Modelo de Sustitución de Importaciones (MSI)…

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31 DE OCTUBRE UN DÍA DE CONTROVERSIA.

Por: @NatyVillamizar 

Ni brujas, ni culto al diablo ni nada de eso. El 31 de octubre es un día de y para los niños (as), que bien ha evolucionado el famoso cantó de ese ese día en nuestro idioma y cultura: “Quiero paz, quiero amor, quiero un dulce por favor”; un día de disfraces, sonrisas y muchos dulces. Una fecha en  donde la magia vuela y nos toca, pues las princesas se salen de los cuentos, los ángeles se caen del cielo y los Súper Héroes se encuentran atrapados en los cuerpos de los niños.

Ahora bien, todas las cosas diabólicas  que se dicen en torno al controversial día 31 de octubre no son los únicos “argumentos” para pedir e insistir en que se acabé la celebración, pues otros se pegan de que es un día para el consumo en un mundo Capitalista, y otros tantos que es una tradición que no hace parte de nuestra cultura colombiana.

Pues bien, y si mejor empezamos a re-significar la fecha antes de pensar en prohibirla, eso puede empezar con pequeños detalles, por ejemplo: el nombre día de brujas cambiarlo por el día de los niños que muchos lo usan ya, a eso le sumamos la magia, disfrutamos y nos reímos dejando y haciendo posible que los niños la vivan y no nos quedamos en discusiones banales alrededor del tema, cargadas de malevolencia que sólo existen en la mente de los más grandes, para los niños simplemente uno de los mejores días del año.

Finalmente, son etapas, como todo en la vida, claro está. Y con la adolescencia otro tipo de prioridades y hasta la vergüenza, así llega y se crea el ambiente ideal para la decisión: “Desde este año no me disfrazo más, porque yo ya no soy un niño (nos empezamos a comer el cuento que ya somos grandes)” …Luego con la juventud vuelve la alegría del disfraz, de las máscaras, de los detalles: orejitas, pelucas y demás adornos que hacen revivir ese niño que llevamos dentro y que no deberíamos dejar morir, ¡ah! y hasta nos vamos de rumba aprovechando la excusa.

Más bien,  deberíamos  como adultos ayudar a que los más pequeños cumplan y disfruten su etapa, sin meterles cuentos  complicados que después llegaran con la vida misma en otros momentos y campos de la vida. Eso sí, responsablemente con los más chiquitos, no falta el mal intencionado que esté aprovechando la oportunidad para hacer daño, también el descuido de ellos en la calle: un accidente, una pérdida y demás que es mejor no pensar y no dejar que pasen para opacar la ocasión. En otras palabras el peligro siempre está y no hace falta una fecha especial para eso; por eso la noche dulce y feliz depende de todos y no debemos dejar que se amargue con cuentos de brujas o descuido por parte de los adultos.

Una noche mágica en la era en la que no sólo los más chicos se disfrazan, sino los papás también se vuelven cómplices y hasta las mascotas (perros)  toman protagonismo, al finalizar la noche muchos dulces que fueron quedando en las calles y un final feliz como en un cuento clásico de hadas. 

DE PURO CENTRO DEMOCRÁTICO A URIBE CENTRO DEMOCRÁTICO.

Por: @danielmorenoa_ 

El Uribismo no tiene límites, el lunes pasado los voceros del PCD tomaron la decisión por “unanimidad” de cambiar el nombre a su movimiento  político, suprimieron la palabra PURO a cambio decidieron poner Uribe, quizás como sinónimo de que Uribe es Puro foco de corrupción o algo así, pero bueno; es tan el Uribismo y los peones que lo escudan que no se imaginan lo útiles que son para esconder las fechorías de su líder máximo un expresidente que se ha encargado de perseguir a políticos opositores durante mucho tiempo de su gobierno, a los magistrados de las altas cortes y periodistas hasta el punto de tildarlos de –sicarios morales- como ya ha pasado que siempre que se le cuestiona sobre estos temas y muchos otros saca la misma  excusa de siempre le da la espalda y su respuesta siempre es tajante y las misma que es un perseguimiento político, el mismo que hacia  María del Pilar Hurtado ex directora del extinto DAS quien por órdenes de él, hacia interceptaciones ILEGALES a quienes no compartían su ideario guerrerista y de “seguridad democrática”  que tanto decía combatir a los grupos ilegales pero que después con una de su tantas reformas y leyes creadas y firmadas por él; creo el programa de “Justicia y paz” que solo es una fachada mas para esconder su andanzas y legalizar los suyos los PARIMILIATARES que junto con su hermano Santiago se han encargado de de entrenar y ayudar desde tiempo atrás desde cuando era gobernador de Antioquia, pero no solo es Álvaro el malo si no entre sus tantos buenos muchachos también esta Luis Carlos Restrepo quien fue alto comisionado para la paz  en su gobierno y quien según declaraciones de muchos jefes paramilitares creo falsas desmovilizaciones entre lo que está el bloque “Cacique la Gaitana” y lo hizo disfrazando a indigentes algo parecido a los falsos positivos de su gobierno.

Uribe es un cáncer para este país el cual quiere encontrar su cura, ya dejar las quimioterapias de tanta sangre la han costado, tantas masacres, desaparecidos, desplazamientos, torturas y genocidios. Pero el insiste, ahora desde el congreso donde quiere legislar y seguir cambiando articulitos y repartiendo dádivas que es lo suyo que tiene precedentes desde cuando compro los votos de Teolindo Avendaño, Yidis medina y otros para poder perpetuarse en el poder y seguir protegiendo a los suyos, este episodio es un claro ejemplo que Uribe siempre sabe utilizar a los suyos  y a los que lo rodean como en su tiempo lo hizo con Sabas Pretelt de la Vega quien con junto al ex ministro de la protección social Diego Palacios compro a congresistas para buscar su fin, ellos son quienes ahora están siendo investigados por sus andanzas pero quien daba las órdenes y quien era el jefe de ellos siempre sale librado algún día ese cáncer terminara y espero que no matándonos ni que más adelante haga metástasis, por eso creo firmemente en que votar por alguien del Uribe centro Democrático es escoger entre el cáncer y el sida es lo peor que le puede pasar a los colombianos y a la política cagada de este país donde todos se disfrazan de izquierda, derecha o Centro pero son la misma enfermedad  como diría el diputado mesa el mismo “bollo” pero con diferente nombre. 

LA POLÍTICA EN LA COLOMBIA DE HOY.

“Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su personaaunque diga y piense diferente”

Jaime Garzón

Por: @NatyVillamizar 

Intentar  hablar de política en la Colombia de hoy es un asunto complejo y sin temor a equivocarme triste y cruel a la vez, no por el simple hecho de escribir desde el sentimentalismo superficial y amarillista en lo que muchos suelen caer, sino porque es una política escrita con sangre.

 Como punto de partida se hace referencia  a la identidad, definida por la real academia de la lengua española como: “conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás”, y es que un pueblo sin identidad queda oscurecido en la incertidumbre de su presente. Cabe en este punto preguntarse: ¿Qué busca la política y qué esperan los ciudadanos de ésta ?

 Colombia es un país regido por la ley  del silencio y de la indiferencia. Un país que no revisa su pasado se condena a repetir su historia cada vez de forma más peligrosa. Colombia un estado social de derecho, escrito en el  título I, de los principios fundamentales, artículo I de la constitución política de Colombia, se quedo ahí en el papel, en letra muerta.  

 Un país en el que sus honorables congresistas (senadores y representantes a la cámara), el poder legislativo del país, conformado por 268 funcionarios, recibe un salario mensual de $23.430.000, mientras un ciudadano de a pie debe mantenerse con salario mínimo mensual de $566.700, del cual debe pagar recreación, salud, vivencia, vestuario e  impuestos. ¿Cuándo y cómo se acabará la desigualdad social?, en un país con un pasado y presente  de sangre, crueldad e inequidad y  con gobernantes que no cumple con sus funciones.

 Colombia, el país de noticias efímeras, de la vida alegre a pesar de las desgracias, el mismo país de Shakira, Álvaro Uribe, Gabriel García Márquez, de Piedad Córdoba, Fernando Botero, de los otros y de los pocos, ese país suyo, pero también mío. El país de todos pero el país de nadie, Colombia que no se reconstruye ni se construye, que no se piensa, que no se cuestiona, que no se asume y que no conoce su historia, pero que si se vende, si se destruye y está en guerra.

 Por lo anterior, se hace necesario ampliar un poco el concepto guerra, pues ésta ha sido la constante de la historia Colombiana, así muchos traten de negarlo, pues la guerra es un negocio que se vende al mejor postor, un negocio muy rentable, y llamativo para cualquier clase social, es un campo de batalla que no conoce de moral, de ética ni de limites. Esa guerra manejada por los “dueños del poder”, en donde ellos no pierden, los únicos que pierden son los colombianos; eso es en lo que se convirtió la política en la Colombia de hoy en un negocio sucio, en donde “reina la impunidad y la miseria, si los campos están en manos de la guerrilla, las ciudades en manos de la delincuencia, la economía en manos de los traficantes y las relaciones con el mundo en los delegados del imperio”. (Ospina William, pág 2)

 Por otro lado los ciudadanos pasan entero la desinformación que presentan los medios de comunicación, no saben lo que necesitan, se polarizan por el negocio de otros y se mata entre ellos, un pueblo que no se cuestiona y que parece más bien sometido, atemorizado, acomodado, conforme y silenciado, es un pueblo adormilado. Un pueblo desesperanzado, pero contradictoriamente  esperanzado en que si cambian nuestros gobernantes Colombia cambiará, eso sería una parte, pero no sería suficiente, pues  “el inmenso pueblo excluido que no se manifiesta, o que tan plenamente ha perdido la confianza que prefirió replegarse hacia la vida personal, (…) y entregado a la tarea  a la vez precaria y heroica de rebuscar la subsistencia en una lucha de todos contra todos, porque ningún propósito colectivo puede ser reivindicado, porque ya nadie puede sentirse parte digna y orgullosa de una nación”.

 Un pueblo que espera a ver si se da el milagrito que  algún día cambiará a este país, mientas calla de miedo. Pero no necesitamos esperar necesitamos un pueblo que obre no de manera negativa ni pasiva. Una sociedad que se manifieste y que no viva al margen del Estado, que sea parte de éste. Una sociedad comprometida, que cambie al Estado, que exija y que haga respetar y cumplir las funciones de los gobernantes, que sea capaz de autorregularse.

 Estamos gobernados por el dinero a costa de lo que sea, de esta forma  lo demás no vale. Un gobierno cada vez menos alejado de lo ilegal: muertes, desapariciones, leyes absurdas y que parecen ser creadas para direccionarse hacia la impunidad, rayan de grotescas. Hay una responsabilidad del estado por omisión y por acción. Un gobierno de la guerra y para la guerra.  Acaso “el ser humano es un ser político porque su inteligencia le permite pensar y actuar sobre las formas más convenientes de organizar la vida social”. (Cap I sociedad, pág 56)

 Necesitamos un gobierno que nos represente, que vele por nuestros derechos, que no defienda privilegios, sino que privilegie el bien común, que garantice los derechos básicos, que promueva trabajos dignos, que sus fuerzas armadas sean eficaces a la hora de velar por la soberanía, y las de policía  para defender la vida, honra y bienes de los ciudadanos; un gobierno verdaderamente nacional y respetuoso, que le sirva al colectivo y  no a unos pocos.

 Y en este punto vale la pena preguntarse: Dónde está la organización política, quién maneja esa organización, para qué sirve el gobierno, dónde quedó la soberanía, dónde está la libertad, quién se llevo todo eso y mucho más. Contra que estamos, qué es lo que se quiere, qué se necesita. Buscamos civilización en medio de la barbarie. En dónde están nuestros limites y dónde están los de los gobernantes. Es increíble e inaceptable que esto ocurra en un estado social de derecho.

 La política en la Colombia de hoy, es un conjunto de varios intereses, pero no son precisamente los intereses de los colombianos, “Cualquier colombiano lo sabe: aquí nada sirve a un propósito público. Aquí sólo existen intereses particulares”. (Ospina William, pág 2) Interés de  gobernantes o incluso de otros que manejan a los gobernantes, porque lo  único claro es que lo que menos importa es el pueblo, esos seres humanos no valen, sólo sirven para cifras.

 Las bases de las sociedad están cimentadas bajo  la economía y la política éstas  “se convierten en problemas complejos y fuente constante de estimulo para violentas reacciones sociales. El hombre se transforma en un esclavo de sus necesidades y la vida  social se articula en artificiales instituciones políticas”. (Cap I sociedad, pág 41), desplazando radicalmente lo humano, y con él los necesidades  sociales más básicas.

 Finalmente, se citará una frase que ayuda a sintetizar lo que se ha dicho, pues  “cuando la conciencia humana se serene y los hombres usen la inteligencia creadora, no para destruirse, sino para construir un mundo mejor, la idea de justicia social habrá de revisarse para darle un contenido nuevo, una significación más de acuerdo con la realidad del mismo”. (Cap I sociedad, pág 48) Pues lo que necesita Colombia urgente, debido a que  no hay más tiempo que perder, es un cambio profundo que tenga propuestas más acordes con la vida de los colombianos, con propuestas y acciones sociales concretas que privilegien el bien común y no los intereses de algunos que resultan nocivos para la mayoría.

 “Todavía es muy largo el recorrido para trasformar la sociedad de tanto por cierto, en sociedades racionalmente humanas responsables de un destino superior y no un rebaño de dementes empeñados en explotarse, destruirse o ingobernables, sino dominados por auténticos valores humanos”. (Cap I sociedad, pág 50) Y Aunque la frase es muy realista en ella hay esperanza, que es lo que más atacan actualmente los gobernantes y los medios de comunicación, para que la sociedad se acostumbre a que estemos mal, pero podríamos estar peor, así que no hay porque preocuparse.

 ¿Será que alguien es capaz de argumentar en que momento hemos dejado de ser la patria boba?, nuestra política es una narco-política, Colombia no conoce de democracia y ese ideal de estado social de derecho, es sólo eso, una utopía.  No hemos sido capaces de asumir la trasformación del país, porque no tenemos una conciencia colectiva. La invitación esta hecha y todas las condiciones están presentes a la orden del día para exigir y hacer parte de un cambio político, el cual que debe  demandar indudablemente otras propuestas sociales.